El Camino Real y sus barrios

El barrio más viejo de Rocha

El popular barrio “Lavalleja”, aparece como el más viejo de Rocha, debido a su ubicación a lo largo de la histórica vía de acceso desde los tiempos de la Colonia.

Aún antes de la fundación de la Villa, constituía el “Camino Real” hacia las fronteras del Imperio, y su “Paso Real” sobre el Arroyo de Rocha.

Paraje conocido como “La Cruz”, por referencia a la colocada por los Jesuitas en su visita pastoral, encabezada por Mons. Jacinto Vera, fue escenario también de unas de las cuatro “Plazas de Carretas”, destinadas por disposición municipal, frente a la prohibición de que estos vehículos ingresaran a la planta urbana.

La Escuela Pública de estos barrios, constituyó un referente educativo y cultural de excepción, Alumnos de las zonas más alejadas y del propio Centro, optaban por concurrir a ella, costeándose un servicio colectivo de transporte.

A lo largo de la Avenida Gral. Artigas primero, y de la Avenida Agraciada después, una vez parcelado el terreno, se levantaron en distintos solares, especialmente los esquineros, típicas casas de rojos ladrillos, donde se establecieron comercios, proveedores habituales de los pobladores de la campaña circundante.

Una unidad de tres barrios

Por orden de aparición, surgen luego los fraccionamientos del Barrio “Adolfo Viera”, sobre tierras de ese conocido vecino, y más tarde el Barrio “José Machado”, para constituir junto al “Lavalleja”, toda una unidad, sociológica.

Respecto al “Machado”, debe considerarse como uno de los barrios “del Arroyo”, pero por lo señalado anteriormente, merece ser incluido en este bloque.

Desde tiempos antiguos se destacó allí, una zona boscosa, de carácter municipal, usado por la población como lugar de solaz y esparcimiento. En un primer momento contaba con juegos y aparatos gimnásticos. Debe su nombre, al hecho de que, a principios de la década de 1930, se estableció una cancha de tenis, funcionando como sede del “Rocha Lawn Tennis”, deporte practicado básicamente por mujeres.

Bajando hacia el arroyo, monte ribereño y barrancas, caracterizan un singular paisaje.

En resumen, estos barrios, formando casi un solo conjunto, constituyen una de las zonas con mayor identidad, donde, sus referencias históricas, su viejo vecindario, su cultura popular, su club de fútbol, entre otras singularidades, alimentan continuamente, un intransferible sentido de pertenencia.

Autor: Néstor Sabattino Dossi, "Rocha: una ciudad para caminar..."